La sincronía de sus gotas alinea mis sentidos, escucho como cae, una tras otra, tras otra, tras otra... convertidas todas juntas en una danza continua. Y dirigido por el instinto, salgo a su encuentro -las sensaciones acompensadas fluyen al contacto con mi piel-. Luego miro hacia arriba, hacia el cielo, me maravillo de su ritual, de su transformación continua, y hago una pausa, guardo silencio, después tomo un laargo suspiro para adentrarme en su caudal, en un intento de fundirme con la realidad y empaparme de la frescura que lo inunda todo.
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