Existen conexiones en todo lo que vemos, en todo lo que hay, en todo lo que hacemos, en todo cuando existe. Sin embargo éstas conexiones son imperceptibles para la mayoría, o peor aún, ignoradas. Ya que es más fácil vivir en la distracción y el aislamiento de no querer reconocer que somos mucho más que un individuo aislado del resto. Vivimos en una burbuja egoísta que nos separa de lo otro, eso "otro" que queramos o no también es parte y extensión de nosotros mismos. Queremos vivir obviando el hecho de que estamos conectados por medio de un flujo continúo llamado presente.
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